Materiales

Vidrio del tamaño adecuado

Silicón para ventanas o masilla para ventanas

Espátula

Cinta aislante

Cinta de medir o flexómetro

Medir la ventana. Para que tu ventana pueda encajar correctamente en el hueco reservado para ello, debes tomar las medidas correctamente, apuntando las cifras del alto y el ancho e incluyendo aquí los propios marcos. De esta forma, no tendrás luego ningún problema de medidas diferentes.

Retirar los trozos de cristal roto. Debes realizar esta tarea con sumo cuidado para evitar cortes y pinchazos. Debes colocar cinta aislante bordeando toda la zona que está dañada para evitar que se caigan más trozos. Después, y con la ayuda de una espátula, deberás ir retirando toda la silicona que bordee el cristal. Una vez concluida esta tarea, verás como este se desprende sin ninguna dificultad.

Colocar el cristal nuevo. Acto seguido deberás retirar los marcos en los que luego situarás el cristal. Lo mejor es que te ayudes de masilla para que puedas ir fijándolo de forma segura a la ventana. Después, deberás añadir todo lo que requiera el borde del cristal, así como del marco de la ventana, para que quede completamente adherido.

Cuida los acabados. Si quieres que el trabajo quede mucho más limpio y con mejores acabados, puedes utilizar tus propios dedos o una espátula para conseguir la máxima limpieza.

Esperar y secar. Deja esta solución durante varios días para lograr que la masilla quede completamente seca y, por tanto, fijada adecuadamente al marco. Pasado este tiempo, dispondrás de tu ventana lista y como nueva de una forma muy sencilla.

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