1.
Determina qué tipo de pared tienes. Existen varios tipos de paredes, incluyendo las de placa de yeso laminado, yeso y mampostería. Un espejo muy pesado requerirá un respaldo más fuerte, como de mampostería, para permanecer en su lugar. El material de la pared también determinará cuán grandes deberán ser los tornillos y anclajes.[1]
2.
Pesa el espejo. Asegúrate de saber cuánto pesa el espejo, lo cual permitirá que consigas ganchos del tamaño adecuado. Los ganchos para colgar tienen un límite de peso, y si lo sobrepasas, el espejo se caerá de la pared, se romperá y probablemente dañe la pared en el proceso. Para obtener el peso exacto del espejo, bastará con que uses una balanza de baño.
3.
Busca un lugar para colgar el espejo. Asegúrate de tener espacio suficiente en la pared para el espejo o decide cómo quieres que se sitúe con respecto a los otros objetos que se encuentren en la pared y dentro de la habitación. Cuelga el espejo en la pared para determinar cuánto espacio ocupará. Encontrar una viga en la pared puede resultarte útil, aunque no es necesario hacerlo si el gancho es lo suficientemente fuerte.[3]
• Una vez que hayas encontrado un buen lugar, utiliza un lápiz o un poco de cinta adhesiva protectora para marcar la zona en la que se situará la parte superior del espejo. De este modo, obtendrás la medida para colocar los ganchos. También puedes usar esas marcas de lápiz y un nivel para asegurarte de que el espejo esté recto.
• Si el espejo es demasiado grande para sostenerlo fácilmente y marcar al mismo tiempo, mídelo con una cinta métrica o una vara de medir y determina cómo encajan esas medidas.
4.
Mide el lugar de la pared en el que debas colocar los ganchos. El espejo debe tener algo en la parte trasera que te permita colgarlo, ya sea un alambre o anillos metálicos en forma de "D". En ambos casos, debes asegurarte de marcar el lugar en el que colocarás el gancho y no el tornillo. El espejo no colgará del tornillo.[4]
• Si el espejo tiene un alambre para colgar, probablemente si se trata de un espejo pequeño, solo necesitarás un agujero. Mide el ancho del espejo y marca un punto en el medio de esa línea. Toma el alambre del espejo que tengas y sostenlo firmemente del centro para medir la distancia desde la parte superior del alambre hacia el marco. Luego, transfiere esa medida a las marcas de la pared para que sepas dónde colocar el gancho.
• Si tienes anillos metálicos en forma de "D", deberás sujetarlos al espejo y no moverlos. Mide la distancia entre los elementos de sujeción, así como el espacio entre estos y la parte superior del espejo. Una vez que obtengas estas distancias, transfiérelas a la pared midiéndolas y marcándolas a partir de la línea del lápiz que hayas hecho anteriormente.[5]
5.
Perfora la pared para colocar los ganchos en ella. Si los tornillos ingresan en una viga de la pared, no será necesario que utilices soporte adicional. De lo contrario, probablemente debas incluir un anclaje para pared junto con los ganchos.[6]
6.
Coloca topes en la parte trasera del espejo. Estos objetos son pequeños puntos hechos de hule o plástico que evitan que el espejo se incline y deje marcas en la pared. Puedes encontrarlos en una ferretería o tienda de artesanías.[7]
7.
Cuelga el espejo. Alinea los anillos o el alambre con el gancho apropiado y cuelga el espejo. Si el espejo es demasiado pesado o grande para que lo levantes fácilmente, pídele a alguien que te ayude. Probablemente también debas pedirle a otra persona que te ayude a mirar la parte trasera del espejo para asegurarte de colocar el alambre o los anillos en el lugar correcto, especialmente si el espejo es tan grande que te impide ver alrededor de él mientras lo sostienes.
8.
Limpia el espejo. Cuando lo hayas colocado en su lugar, lústralo o límpialo con un trapo para que su superficie esté limpia y reflectante. Disfruta de la nueva posición del espejo en la pared.

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