Los Problemas de Audición en la Edad Avanzada



Hay que revisarse periódicamente la audición para mantener una mejor calidad de vida.

La pérdida de la audición es una de las condiciones crónicas más prevalentes en la tercera edad. Este problema afecta de un 30 al 46 % de las personas mayores de 65 años de edad y al 90% de aquellos por arriba de los 80 años. Debido a que la pérdida de la audición en su naturaleza es progresiva pero gradual es que generalmente el diagnóstico se hace tarde o se retrasa.

La audición cobra un especial interés en la tercera edad pues tiene un potencial muy importante en la calidad de vida que podamos tener pues es una de las herramientas diarias que sin querer utilizamos para nuestra comunicación. Sin la audición, la comunicación es muy difícil y usualmente nos retraemos y aislamos del resto de nuestro entorno.

Por eso es muy importante hacer una revisión con un profesional que nos examine la audición, ya sea mediante una entrevista dirigida o una evaluación intencionada y su respectiva revisión clínica incluyendo a las pruebas audiológicas para determinar el grado de sordera así como su causa que puede ser desde un simple tapón de cerumen hasta una patología sensoneural, incluyendo a la presbiacusia o disminución de la audición por la edad, hasta problemas de la conducción del sonido o causas del sistema nervioso central.

El uso de aparatos auditivos mejora la depresión, las habilidades de comunicación, las relaciones sociales, el funcionamiento cognitivo y la autosuficiencia asociadas todas ellas a los problemas auditivos.

Sin embargo, a pesar de existir estos aparatos, los pacientes ancianos con déficit en la audición pocas veces buscan ayuda y los que tienen los aditamentos, pocas veces los utilizan por ser muchas veces aparatos de difícil manejo o que nadie les enseña el uso adecuado de los mismos o que no están perfectamente diseñados para ellos.

Dentro de los consejos que se puede dar para que mejoremos la comunicación con este tipo de pacientes están:

- Estar a aproximadamente 1 metro de distancia de la persona.

- Tener la atención de la persona.

- Sentar a la persona enfrente de una pared que nos puede ayudar a reflectar el sonido.

- Usar una voz con tonos graves no agudos.

- Hablar despacio, pausado y sin gritar.

- En lugar de repetir, refrasear o recalcar lo importante.

- Hacer una pausa al final de cada oración o idea.

Por lo tanto es importante, que se hagan pruebas rutinarias para evaluar la audición, pues este problema aumenta con la edad y si disminuye o perdemos la misma estamos perdiendo también una de nuestras mejores armas para la comunicación diaria y la calidad de vida se verá amenazada.