En estos tiempos, toda la propaganda comercial está dirigida hacia el “parecer” no hacia el “ser”. Cuando todo en tu vida es apariencia te enfrentas con inseguridad hacia la persona que quiere conocerte a fondo. De ahí las tremendas decepciones, de ahí el desencuentro como resultado en lugar de un encuentro verdadero.

Hay personas aburridas, cuyas vidas personales no son tan interesantes, por lo que se inmiscuyen en las de los demás, repitiendo, exagerando y –a veces- inventando datos extravagantes, curiosos, que pueden resultar entretenidos para ellos, pero una causa de vergüenza para el protagonista de la situación.

Las ganas de participar en una charla, de ser protagonista y orador, los empujan a revelar lo que de alguna manera puede ser confidencial, un secreto, una información de índole privada que, a la larga, puede afectar la estabilidad de toda la relación.

Para evitar la indiscreción es necesario hablar con firmeza y reclamar la conducta indiscreta desde el inicio.

Las mamás siempre quieren medir la influencia que tienen sobre sus hijas e hijos.

Llevar la contraria es un modo de decir: "mi criterio siempre es superior al tuyo", y el objetivo es que la hija o hijo se guíe por el criterio de la madre y no del suyo propio. Esto obviamente produce siempre un choque de personalidades.

Muchas personas suelen argumentar que es necesario fingir indiferencia para atraer el Amor, y lo argumentan diciendo: “cuanto más indiferente me muestro, más me persigue”.

Quien juega con los sentimientos ajenos no siente verdadero afecto por los demás, pero también es una persona con muchas inseguridades personales y de esta manera pretende parecer más fuerte.

Para empezar: si lo conscientes te desprecia y si no lo conscientes llora.
Por lo tanto: MÁS VALE UN COLORADO QUE 20 DESCOLORIDOS.

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