Nunca intentes controlar a un controlador
Sé asertivo y dile claramente lo que piensas, pero ni te hagas la víctima ni le digas lo que tiene que hacer.

La persona controladora suele tomarse incluso los pequeños asuntos como una lucha de poder. Por lo que también es recomendable que no te desgastes por cosas sin importancia. Por ejemplo, si le da por discutir por haberte olvidado de ponerle el tapón a la pasta de dientes, ponlo y se acabó el problema.

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