Si puedo aceptar –me guste o no me guste- que soy lo que soy, que siento lo que siento, que he hecho lo que he hecho…, entonces puedo aceptarme a mí mismo y estoy del lado de la realidad, no contra ella…, y no tengo que malgastar mis energías pretendiendo, ante mí mismo y ante los demás no ser lo que en realidad soy”.

Branden


Detectar los pensamientos que nos provocan dicha angustia.
honestamente, qué tan real y objetivo es lo que estamos pensando.
Detener esos pensamientos.
Distraernos haciendo algo que nos gusta.
Respirar profundamente.
Relajarse.
Hacer ejercicio: caminar, yoga, tai chi.


Buscar constantemente una pareja y en el momento de decisión romper con ella implica un miedo al compromiso. Quienes así viven, en muchas ocasiones se sienten inseguros de si mismos y no soportan ver la seguridad en otros, por lo que inconscientemente crean disonancias cognitivas como convenciéndose de que esa persona no es tan maravillosa como se muestra ante los demás.


Estas personas cuando ya se ven dentro de la relación empiezan a sentir miedo y se crean situaciones de confusión en sí mismo y en el otro. Es aquí cuando se produce la disonancia cognitiva que mencionaba anteriormente, la mente empieza a crear pensamientos de alerta porque no soporta las propias incongruencias (no es la persona que busco, no va a poder ofrecerme lo que quiero, no voy a cumplir sus expectativas, en verdad no quiero tener una pareja estable, aún me quedan muchas cosas que experimentar y que no podría hacer si estoy en pareja, etc.).

Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición.
François de La Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

En la gran mayoría de ocasiones en las que se fragua una traición no hay una intención intrínseca de hacer daño. Hay ignorancia, egocentrismo y torpeza, sin duda, pero en contadas ocasiones encontramos maldad. En última instancia, establecer cualquier tipo de relación implica asumir que no todo va a ser como nos gustaría o como esperamos que fuera. Inevitablemente, confiar implica asumir el riesgo de la traición. Podemos optar por convertirnos en víctimas perennes de su alargada sombra…o simplemente arriesgarnos a Vivir.

La envidia es un sentimiento negativo que también se compone de otros estados emocionales como el rencor, la avaricia, el odio, la frustración...

La envidia puede tener muchos orígenes, pero lo más destacado de este sentimiento negativo hacia los demás es la misma persona y su forma de ver las cosas en su vida. Generalmente, esta emoción surge debido a que se padecen frustraciones personales, baja autoestima, o a la dificultad de poder conseguir objetivos que se han planteado en la vida. Cuando a otras personas del entorno tienen una mejor condición de vida y esta situación no es aceptada, es allí cuando surge este sentimiento. La inseguridad es otro de los factores que hace que se genere este estado de resentimiento.

El anhelar lo que los demás poseen o tener una vida similar a la de otros es una clara muestra de que la persona es insegura y egoísta. Este profundo sentimiento negativo generalmente lo podemos observar en nuestro grupo familiar o amigos, vemos a personas que nos rodean que no son capaces de disfrutar de los buenos momentos en la vida de otros.

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