A este tipo de personas hay que tratarlas con asertividad, pero estando muy alertas, pues siempre tratarán de medrar en tu contra.

 

Porque despreciamos lo nuestro y envidiamos lo ajeno.
Por no reconocer lo valioso que nos regalan para que no se vayan a creer.
Porque no sabemos disfrutar de las cosas bellas de la vida.

No puedes dialogar con un necio.No hay mucho que hacer al respecto, solo decidir con firmeza dar vuelta a la página y alejarte.

No es posible vivir en ambientes hostiles y mucho menos si has intentado que las cosas mejoren. Lidiar con personas así a diario enferma, roba la
voluntad y estanca la vida.

El miedo es un sentimiento natural que nos previene de algún peligro. Lo primero que se debe hacer es identificar el peligro. Segundo pensar en cómo evitarlo. Tercero, cuando se puede, cómo solucionarlo.

El miedo a lo desconocido lo hace parecer enorme e invencible. Darle un nombre concreto lo reduce a su tamaño normal. Por ejemplo tengo miedo a las arañas. Al darle su verdadero nombre también le das a tu inteligencia un medio para vencer dicho miedo. Por ejemplo un insecticida contra las arañas.

Si puedo aceptar –me guste o no me guste- que soy lo que soy, que siento lo que siento, que he hecho lo que he hecho…, entonces puedo aceptarme a mí mismo y estoy del lado de la realidad, no contra ella…, y no tengo que malgastar mis energías pretendiendo, ante mí mismo y ante los demás no ser lo que en realidad soy”.

Branden

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