La pésima costumbre de las madres y abuelas de hacer la tarea escolar en lugar de que las hagan los alumnos, provoca dependencia, inseguridad y fracaso escolar.

Las tareas escolares tienen una finalidad pedagógica: reafirmar en el alumno lo aprendido en clase. Si el alumno, por sí mismo, hace la tarea que le han dejado adquiere el aprendizaje que se ha programado para ese día. Si la tarea la hace la mamá o la abuela, pretendiendo que de esa manera estará muy bien hecha, logra todo lo contrario:

  • Muchas veces está mal hecha y por eso se enoja quien la hizo sin saber.
  • Le da al alumno la idea de ser inútil.
  • El alumno no se hace responsable de su propio aprovechamiento, toda la carga queda sobre la mamá.
  • A la hora de los exámenes el alumno fracasa por no haber hecho la tarea.