1 litro de leche fría
4 cucharadas de maizena
1 lata de leche condensada
150 gramos de granillo de chocolate

Se mezcla la leche fría con la maizena hasta que esté bien disuelta
La mezcla anterior se vierte en un recipiente de peltre y se va revolviendo a fuego medio hasta que espese.
Nota: es importante no dejar de revolver, el objetivo es que no se pegue la mezcla a la olla, ni queden grumos.
Cuando la mezcla ya esté espesa, agregue la leche condensada, revuelva un minuto.
Se vierte enseguida en un molde refractario y se cubre la cremita con el granillo.
Se deja enfriar y se mete en el refrigerador durante una hora.