Quizá tu manzano se haya excedido un poco en su producción o quizá hayas comprado demasiadas manzanas pensando que querías ocho tartas, pero sea cual sea la razón, el hecho es que ahora tienes demasiadas en tus manos. ¿Por qué no intentas deshidratarlas? Las manzanas deshidratadas son un bocadillo delicioso y saludable que puede conservarse en buen estado durante meses. Sigue nuestros pasos para deshidratar esta fruta.


Ingredientes
Manzanas
Jugo de limón
Agua

Lava las manzanas. No tendrás que pelarlas necesariamente. La cascará les dará más sabor, además contienen mucha de la fibra característica de esta fruta. A algunos les gusta pelarlas, porque no les gusta la textura de la cáscara deshidratada. Es solo cuestión de gustos.

Podrás deshidratar cualquier variedad, aunque con la variedad Gala, Fuji y Golden Delicious saldrá muy bien en particular.


Descorazónalas. También deberás cortar todas las partes mordidas por los gusanos. Las tiendas de productos de cocina venden descorazonadores de manzana que sacarán el corazón fácil y eficientemente. Sin embargo, si no tienes este utensilio, también podrás hacerlo a mano.

Corta las manzanas en rodajas finas. Podrás picarlas de modo que conserven su forma circular o en trozos finos. Te lo reiteramos, es una cuestión de gustos, aunque algunos aseguran que entre más finas sean las rodajas, más fáciles será deshidratarlas.

Remoja las rodajas en una solución para que no se oxiden. Una solución excelente para esta tarea es una mezcla de jugo de limón, de piña y agua. El jugo de piña no es necesario, pero hará que la mezcla sea más dulce y contrarrestará el sabor ácido del jugo de limón. Tratar las manzanas previamente ayudará a que retengan más de las propiedades de la vitamina A y C, además hará que el producto final tenga una mejor textura. A continuación te presentaremos algunos métodos que podrás emplear para tratarlas previamente:
Remoja las rodajas de manzana en el jugo de limón. Mezcla 1 taza (250 ml) de jugo de limón y 1 litro de agua. No las dejes remojando por más de 10 minutos. Cuela el líquido de la fruta.

Deshidrata las manzanas
Con el horno
Pon el horno a 90 °C (200 °F). Incluso podrás ponerlo a un poco menos de temperatura: 60 °C (145 °F), pero muchos hornos no tienen esta opción tan baja.
Pon las rodajas de manzana en una bandeja para hornear forrada con papel para hornear. Asegúrate de que no estén una sobre otra, sino se pegarán mientras estén deshidratándose.

Pon la bandeja en el horno y hornea las manzanas al menos 1 hora en cada lado. Hornea las rodajas 1 hora y cuando el tiempo haya pasado, saca la bandeja y voltea todas las rodajas. Si quieres que salgan un poco menos crocantes, hornéalas 1 hora más. Si te gustan las manzanas crocantes, hornéalas 2 horas más. En todo caso, solo asegúrate de que se horneen de manera uniforme en cada lado.

Revisa las manzanas periódicamente. Todos los hornos son diferentes y el tuyo podría tomar más tiempo o menos para deshidratarlas.
Apaga el horno, pero no saques las manzanas sino hasta 1 o 2 horas después. Deja la puerta del horno un poco abierta para que las manzanas se enfríen dentro del horno. No deberás sacarlas hasta que se hayan enfriado por completo (después de 1 o 2 horas).

Hay otros quienes consideran que hay que dejar la puerta del horno abierta durante todo el proceso de cocción con un ventilador encendido en dirección al horno para que ayude a que el aire circule. Si decides dejar el horno abierto, cuece las manzanas de 6 a 10 horas.

Con el sol
Pon las rodajas de manzana en unas cuantas bandejas poco profundas. Forra el fondo de las bandejas con papel para hornear u otro papel de cocina antes de poner las manzanas. Las bandejas con paredes son mejores que las planas, porque durante el deshidratado, las manzanas podrían soltar un poco de jugo que podría ensuciar un poco todo.

Pon las manzanas bajo el sol en un día cálido (o caluroso). Mantenlas fuera el mayor tiempo que haga sol. Cubre apenas las rodajas con una estopilla para protegerlas de los insectos. En la noche, antes del rocío, llévalas de nuevo a casa para que no se enmohezcan. Pon la bandeja en algún lugar seco de la casa.

Voltea las rodajas de manzana. Al menos una vez al día, voltea las rodajas para que la parte inferior se solee. De esta manera, se deshidratarán de manera uniforme. También deberás voltearlas cuando las lleves dentro de casa de nuevo.

Pon las manzanas de nuevo bajo el sol. Al día siguiente, pon las rodajas bajo el sol y mantenlas fuera todo un día nuevamente. Es probable que se deshidraten mucho durante el día. Normalmente, este método toma dos días para terminar completamente.

Cuelga las rodajas deshidratadas de manzana. Cuando las manzanas estén bastante deshidratadas, es decir, cuando la pulpa ya no esté húmeda en lo absoluto, ponlas en bolsas de papel y cuélgalas en algún lugar ventilado y seco. Otra opción es que las guardes en recipientes herméticos de plástico.

 

Ingredientes
1 1/2 tazas de agua.
2 tazas de azúcar.
2 tazas de dátiles troceados.
3 cucharadas de zumo de limón.


Elaboración
Poner a hervir el agua a fuego medio. Añadir el azúcar y los dátiles remover todo el tiempo. Dejar hervir durante 10 minutos o hasta que se forme una pasta. Añadir el zumo de limón cocinar unos minutos más. Retirar y dejar enfriar.
Enfrascar y etiquetar.

Preparación: 30 min
Cocción: 1:30 horas

Ingredientes
1 ½ kg de naranjas
3 ½ litros de agua
Jugo de 2 limones
2 ¾ kg de azúcar

Preparación:
Lavar la fruta pelarla retirándole la piel blanca. Meter las semillas en una bolsa de tela. Cortar la cascara de naranja en juliana. Colocar todo con la pulpa en un cazo con el agua y el limón.
Hervir la preparación a fuego bajo durante una hora y media aproximadamente, hasta que la cáscara esté cocida. Retirar la bolsa de las semillas.
Agregar el azúcar y cocer lentamente. Cuando consigamos una mezcla homogénea, aumentar el fuego, cuando la espuma suba, retirarla del fuego.
Enfrascar y etiquetar.


Ingredientes:
2 kg de tomates maduros
2 dientes de ajo
3 cebollas
sal, aceite y azúcar.


Elaboración:
Pica las cebollas y los ajos y ponlos a pochar en una sartén con un chorro de aceite. Cuando estén ligeramente dorados, añade los tomates troceados, la sal y el azúcar. Este último, para quitarle acidez al tomate. Deja cocer a fuego lento unos 45 minutos. Transcurrido este tiempo, pasa por el pasapuré y tendrás una rica y sabrosa salsa de tomate casera.
Enfrasca, etiqueta y guarda en refrigerador.