La dinámica de la vida y el trabajo se compone de interacciones sociales y no es válido ni eficaz culpar a otros de las cosas que nos pasen a nosotros. Es mejor preguntarse, ¿qué tanto entiendes al otro y eres empático? ¿Cómo te comunicas, escuchas atentamente al otro; te quedas callado, quieres tener razón siempre?

En general, en temas de comunicación, negociación y asertividad aunque son actividades que realizamos todos los días, nos falta mucho. En comunicación lo esencial es tener y mantener la apertura, cordialidad sin conceder, claridad de ideas y objetivos; si se empiezan a mezclar egos, emociones o prejuicios la comunicación no será constructiva.

La Negociación no es un tema de ganar o perder, es un tema de tomar en cuenta los puntos del otro y construir con base en ambas posturas buscando un resultado positivo.

Finalmente, la asertividad es como la tarjeta de crédito que te acompaña todo el tiempo y cuando se necesita cualquier cosa, la sacas de la cartera.

La asertividad es un elemento que debe acompañarte a todos lados; y cada ves que debas comunicar o expresar algo, apliques este recurso. La asertividad tiene que ver con el respeto a tus sentimientos y derechos como también los sentimientos y derechos ajenos. La figura del patán, irreverente, insensible lleva tarde o temprano al fracaso más rotundo.