Las familias en el siglo XX solían dedicar el día domingo a disfrutar jugando juntos. Un día de campo, ir a la feria, juegos de mesa, armar un coche de baleros, disfrutar de la alberca en el club deportivo, jugar a los bolos o un minigolf para niños...

Estas actividades ayudan mucho a la comunicación familiar, a sentirse fuertes como grupo, a mantenerse anclados a un modo feliz de relación, y al mismo tiempo es una plataforma firme para el despegue exitoso de muchos proyectos individuales.