Las pruebas de inteligencia tienen, por lo general, tres aspectos a tomar en cuenta.

La primera es la Escala Mental, que aprecia aspectos relacionados con el desarrollo cognitivo y la capacidad de comunicación.

La Escala de Psicomotricidad evalúa el grado de coordinación corporal y habilidades motrices finas en manos y dedos.

Por último, pero no lo menos importante, el Registro de Comportamiento permite analizar la naturaleza de las orientaciones sociales y objetivas hacia el entorno, dicho de otro modo, habilidades sociales.