Las personalidades adolescentes que, careciendo de habilidades sociales, se dedican a romper los objetivos de aprendizaje, se empantanan en el conflicto de personalidad de querer parecer lo que no son ni pueden. Piensan que al cambiar los rumbos del instituto escolar tienen fuerza sin pensar que pierden oportunidades de aprendizaje propio y del grupo de estudios entero.

Terminan con una pésima educación formal que los incapacita para un trabajo adecuado. Presentan una continua evasión de la responsabilidad que ocasiona su mal desempeño y su pésima actitud. Carecen de fuerza personal para controlar sus impulsos, su vida va dando tumbos, chillando y anhelando que los proteja su mamita.