“El impacto socioeconómico del cambio climático se está acelerando”, según el informe sobre El estado del clima 2018 de la Organización Meteorológica Mundial, en el que se constata que las concentraciones récord de gases de efecto invernadero en la atmósfera están acercando las temperaturas del planeta a niveles cada vez más peligrosos.

Como viene insistiendo desde hace meses y repitió el pasado jueves ante los líderes reunidos en la Asamblea General y ante la prensa, el Secretario General de la ONU señaló que todas estas evidencias ponen de manifiesto la necesidad de actuar rápidamente y de hacerlo a través de medidas concretas.

Se trata de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 45% durante la próxima década y en su totalidad en 2050, porque es, como ha recordado, lo que la ciencia estima necesario.

Entre las medidas que se necesitan, Guterres propone dejar de subsidiar los combustibles fósiles, que causan la emisión de los gases de efecto invernadero, e inviertan en fuentes de energía renovables.

“En los próximos años se verá una gran inversión en infraestructura en todo el mundo. Debemos asegurarnos de que esta sea sostenible y respetuosa con el clima”, declaró.

Preguntado sobre qué tiene tiene que decir a Estados Unidos, el país más afectado en términos económicos el año pasado por el calentamiento global pero cuyo actual Gobierno es reacio a afrontarlo, Guterres afirmó que el mensaje es claro: “El cambio climático tiene un impacto mundial, pero el impacto negativo en algunas regiones, en concreto en Estados Unidos es substancial y será cada vez más mayor a menos que seamos capaces de revertir esa tendencia internacionalmente”.

Con respecto a una cuestión sobre los movimientos migrantes en América Central y del Sur, el Secretario General dijo que “hay un claro vínculo entre el cambio climático y la seguridad”.