La contaminación por ruido es uno de los problemas menos atendido en el día a día, sin embargo afecta tanto la salud auditiva como el estado de ánimo.

Podemos disminuir esta contaminaciones acústicas teniendo en cuenta pequeños detalles que nos darán grandes resultados.

No practicar conductas ruidosas en casa como: gritos, taconeos, portazos, utilización de electrodomésticos en períodos de descanso.

Bajar el volumen del equipo de música, radio, televisión, videojuegos, asegurando de que sólo se escucha en casa.

Se ha podido comprobar que las personas que mienten mucho o que viven en un ambiente en donde se miente siempre, la lógica matemática es muy difícil de asimilar.

La falta de sueño es un problema común en la sociedad actual y tiene graves consecuencias para la salud, el bienestar general y la memoria. La función cerebral se recupera con varias horas de sueño, al menos 7 horas.

El entorno familiar y social se ha saturado con GRITOS como modo cotidiano de control. Este tipo de contaminación es letal para las relaciones familiares y sociales. Quien grita e insulta no tiene razones y sólo pretende intimidar.