Cuando las autoridades escolares y los padres de familia evitan poner un remedio firme al acosador, éste se siente no sólo impune sino apoyado y con poder sobre cualquier figura de autoridad.

Las personas que sienten que aceptar la opinión de los demás, sin importar que sea razonable o no, es carecer de personalidad; por lo tanto siempre se oponen a todo. (Primer punto de soberbia y alta inseguridad sobre su propia capacidad para razonar).

Las personas que tienen la costumbre de: Desconsiderar y menospreciar a los que les rodean.
Tendencia a sentirse por encima de los demás.
Ego muy frajil, baja autocrítica.
De priorizarse a sí mismos y sus necesidades, los demás sólo interesan para autoafirmarse. (Segundo punto de sobervia y señal de sentirse tan débiles que si toman en cuenta a los demás ellos desaparecen).

Necesitan ayuda y sienten que pedir ayuda es sígno de debilidad, por lo cual pretenden imponer, cosificar a los demás y considerar que todo se les debe por que son ellos y lo necesitan. (con lo cual imposiblitan que se les ayude).

Lo único que les serviría sería el aprender a escuchar. Nada más sencillo y más difícil que quieran hacerlo, pues según ellos solo su criterio cuenta.

En el hogar y en la escuela quien actúa con autoritarismo está mostrando su incapacidad para gobernar. Quien sólo impone el no es por no tener fuerzas para dar un sí. Es igual de débil que aquella persona que sólo dice sí.
La verdadera fuerza personal, la verdadera autoridad está en aquella persona que está abierta al diálogo y que puede decir sí cuando es sí, y cuando dice no es no.

México ocupa el primer lugar internacional de casos de bullying en educación básica ya que afecta a 18 millones 781 mil 875 alumnos de primaria y secundaria tanto públicas como privadas, de acuerdo con un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)