Un león, una vaca, una cabra y una oveja hicieron pacto para cazar en los montes y repartirse en paz cuanto atrapasen.

Había una vez una gallina que ponía un huevo de oro al dueño cada día.

Aún con tanta ganancia, No estuvo contento,
y así quiso el rico avariento
descubrir de una vez la mina de oro,
y hallar en menos tiempo más tesoro.


Mientras un lobo se comía un hueso, se le atragantó en la garganta, y empezó a correr por todas partes en busca de ayuda.

He aquí la historia de un pobre corderito, cuya única falta fue estar cerca de un malvado.