En la cultura Maya el jaguar era denominado
Balaam o Chaac y era símbolo de poder. Los
personajes que utilizaban vestimentas de
jaguar era una persona con autoridad e
importancia en la sociedad.

El Dios del Sol se transformaba en jaguar
para poder viajar durante la noche por el
mundo de los muertos.

La piel moteada de este bello felino
representaba las estrellas, en muchas ruinas
Mayas del Yucatán se representan elaboradas
imágenes de jaguar.

Para los Mayas el sol jaguar dominaba la
noche y el día. Al caer la tarde y durante
toda la noche luchaba contra Xilbalba, el
inframundo, venciéndolo y saliendo una vez
más al día siguiente.

Una historia Maya dice que el final de la
tierra vendrá cuando los jaguares asciendan
del inframundo para devorar el sol y la luna
y tal vez el universo… y un eclipse será una
muestra del evento final.

La palabra Chilam se aplicaba a una clase de
sacerdotes que eran oráculos, adivinos y
profetas, mientras que la palabra Balam,
traducida como Jaguar, indicaba algo
misterioso y oculto. Chilam Balam es el
nombre de varios libros que relatan hechos y
circunstancias históricas escritos en lengua
maya por personajes anónimos durante los
siglos XVI y XVII en la península del
Yucatán. Son la memoria silenciosa y
colectiva de un pueblo.