La gente que tiene baja estima dentro de su grupo y que ocupa puestos de poder tiende a humillar a otros.

El poder, entendido como control asimétrico, y el respeto y admiración representan aspectos fundamentales de la
jerarquía social.

Tanto si estamos con familiares y amigos o trabajando en grandes organizaciones, siempre hay una jerarquía.

Existen muchos ejemplos que apoyan la idea popular de que “el poder corrompe”. Sin embargo, este nuevo estudio realizado por expertos en gestión de organizaciones de las
universidades de Stanford y de California añade nuevas aportaciones a esta idea porque es uno de los pocos estudios experimentales que han explorado los efectos interactivos de estas dos variables en el desempeño de un cargo.

Ese estudio concluye que la combinación de algún tipo de autoridad con un nivel bajo de respeto puede ser muy tóxico para las relaciones sociales.