No puedes dialogar con un necio.No hay mucho que hacer al respecto, solo decidir con firmeza dar vuelta a la página y alejarte.

No es posible vivir en ambientes hostiles y mucho menos si has intentado que las cosas mejoren. Lidiar con personas así a diario enferma, roba la
voluntad y estanca la vida.

Si puedo aceptar –me guste o no me guste- que soy lo que soy, que siento lo que siento, que he hecho lo que he hecho…, entonces puedo aceptarme a mí mismo y estoy del lado de la realidad, no contra ella…, y no tengo que malgastar mis energías pretendiendo, ante mí mismo y ante los demás no ser lo que en realidad soy”.

Branden


Detectar los pensamientos que nos provocan dicha angustia.
honestamente, qué tan real y objetivo es lo que estamos pensando.
Detener esos pensamientos.
Distraernos haciendo algo que nos gusta.
Respirar profundamente.
Relajarse.
Hacer ejercicio: caminar, yoga, tai chi.

Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición.
François de La Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

En la gran mayoría de ocasiones en las que se fragua una traición no hay una intención intrínseca de hacer daño. Hay ignorancia, egocentrismo y torpeza, sin duda, pero en contadas ocasiones encontramos maldad. En última instancia, establecer cualquier tipo de relación implica asumir que no todo va a ser como nos gustaría o como esperamos que fuera. Inevitablemente, confiar implica asumir el riesgo de la traición. Podemos optar por convertirnos en víctimas perennes de su alargada sombra…o simplemente arriesgarnos a Vivir.