No puedes dialogar con un necio.
Si te hace la guerra en el trabajo: mantén la calma,cumple bien con tu trabajo y pide las instrucciones por escrito y firmadas.
Si es posible toma distancia emocional y física.

Porque siempre que los has alcanzado hay algo o alguien que te penaliza el triunfo de manera brutal.

 

En estos tiempos, toda la propaganda comercial está dirigida hacia el “parecer” no hacia el “ser”. Cuando todo en tu vida es apariencia te enfrentas con inseguridad hacia la persona que quiere conocerte a fondo. De ahí las tremendas decepciones, de ahí el desencuentro como resultado en lugar de un encuentro verdadero.

Hay personas aburridas, cuyas vidas personales no son tan interesantes, por lo que se inmiscuyen en las de los demás, repitiendo, exagerando y –a veces- inventando datos extravagantes, curiosos, que pueden resultar entretenidos para ellos, pero una causa de vergüenza para el protagonista de la situación.

Las ganas de participar en una charla, de ser protagonista y orador, los empujan a revelar lo que de alguna manera puede ser confidencial, un secreto, una información de índole privada que, a la larga, puede afectar la estabilidad de toda la relación.

Para evitar la indiscreción es necesario hablar con firmeza y reclamar la conducta indiscreta desde el inicio.