La actitud es la clave para que el trato con las personas sea un encuentro agradable y no un desencuentro amargo y solitario.

Gritar aleja: Cada vez que le gritamos a alguien, ponemos una piedra de un muro que nos separa.

 

Quien todo el tiempo encuentra lo que haces mal, simplemente está tratando de reducir tu seguridad en tu criterio.
Quien pretende someter se dedica a bajar la autoestima de los demás. Busca otra referencia para reforzar tu criterio y de ser posible aléjate de quien no respeta ni valora tu trabajo.

 

La prepotencia es una actitud egocéntrica, con falta de humildad, con un apetito desordenado del propio ego e imponiéndose sin misericordia hacia los demás en un desmedido narcisismo y superioridad. En realidad, prepotencia como la soberbia es un maquillaje. Detrás de la soberbia también hay miedo. Miedo de no ser bueno. Miedo de no ser suficiente. Miedo de no ser capaz, con una necesidad enfermiza de reconocimiento de su valía y una autocontemplación. Muchas veces, la mejor manera de maquillar el miedo es aparentando ser todo lo contrario, y por eso el soberbio ataca continuamente, puesto que para algunos la mejor defensa es un ataque. No olvidemos que todo sentimiento de culpa hace bajar la autoestima.