La violencia femenina hacia las personas cercanas es muy difícil de detectar y de resolver, sobre todo por las víctimas de dicha violencia. Se da como un modo de relación con las personas cercanas afectivamente desde la infancia y es causada por la obsesión de dominar a aquellos que la rodean.


Al mismo tiempo que causa daño se presenta como víctima. Quiere que la quieran y que no se desquiten con ella de sus majaderías. Al mismo tiempo siente afecto por la persona a la que hace su víctima y la quiere controlar para que toda la atención y dedicación de su víctima se dedique a ella. Es un sentimiento no razonado de que tú eres para mí, no para nadie más, ni siquiera para ti mismo.


Es muy difícil para la víctima notar que es víctima de dicha violencia, porque le causa un conflicto afectivo muy fuerte a l mismo tiempo se le exige y se la rechaza. Este tipo de violencia es dirigida por igual hacia hombres o mujeres cercanos afectivamente: padres, hermanos, amigos y amigas. Es producida por un miedo a perder el control de los afectos y por lo mismo no aprende a dar afecto espontaneo porque siente temor de que su afecto sea controlado como ella trata de controlar el de los demás.

Porque lo que quieren de ti no es justo.

Porque de esa manera no te agradecen nada.

Porque te lo exigen como una obligación y no quieren reconocer que eres libre de dar o no dar lo que te piden, sin siquiera decirlo con palabras para no admitir tu colaboración.

Porque de lo que se trata es de abusar y someter no de solicitar y agradecer.

No permitas que te lastimen por tus buenos sentimientos

 

Que la naturaleza no perdona los errores que cometemos contra ella.

Que actuar en contra de la naturaleza es condenar nuestra propia existencia.

Que la extinción es para siempre.

Que no hay más agua ni aire que el que tenemos en este planeta.


Por principio todo lo nuevo asusta, acomodarse a una nueva situación o a un nuevo punto de vista implica un cambio y los cambios no son fáciles.

En muchas ocasiones las nuevas ideas perjudican intereses particulares que son los que provocan el rechazo.

Cuanto más tiempo tiene establecida una manera de pensar o de hacer las cosas es más difícil que el cambio se acepte. Es como la ley de física de la inercia “Un cuerpo no cambia su estado de reposo o movimiento sin que intervenga una fuerza extraña” es decir una fuerza ajena al estado de reposo o movimiento.