Las mamás siempre quieren medir la influencia que tienen sobre sus hijas e hijos.

Llevar la contraria es un modo de decir: "mi criterio siempre es superior al tuyo", y el objetivo es que la hija o hijo se guíe por el criterio de la madre y no del suyo propio. Esto obviamente produce siempre un choque de personalidades.

Para empezar: si lo conscientes te desprecia y si no lo conscientes llora.
Por lo tanto: MÁS VALE UN COLORADO QUE 20 DESCOLORIDOS.

A este tipo de personas hay que tratarlas con asertividad, pero estando muy alertas, pues siempre tratarán de medrar en tu contra.

 

Porque despreciamos lo nuestro y envidiamos lo ajeno.
Por no reconocer lo valioso que nos regalan para que no se vayan a creer.
Porque no sabemos disfrutar de las cosas bellas de la vida.