Que la naturaleza no perdona los errores que cometemos contra ella.

Que actuar en contra de la naturaleza es condenar nuestra propia existencia.

Que la extinción es para siempre.

Que no hay más agua ni aire que el que tenemos en este planeta.


Por principio todo lo nuevo asusta, acomodarse a una nueva situación o a un nuevo punto de vista implica un cambio y los cambios no son fáciles.

En muchas ocasiones las nuevas ideas perjudican intereses particulares que son los que provocan el rechazo.

Cuanto más tiempo tiene establecida una manera de pensar o de hacer las cosas es más difícil que el cambio se acepte. Es como la ley de física de la inercia “Un cuerpo no cambia su estado de reposo o movimiento sin que intervenga una fuerza extraña” es decir una fuerza ajena al estado de reposo o movimiento.

 

En México hay mucho talento en muchas áreas del arte, de la ciencia, en fin… Aquí como en todas partes del mundo hay quien pretende controlar y someter al talento a sus propios criterios económicos.

En cualquier sistema político-económico en decadencia lo primero que se bloquea es el talento. Al igual que en las dinastías egipcias se reconoce el inicio de la decadencia del poder reinante cuando el arte se esfuma y aparece una artesanía sin creatividad; así en nuestro tiempo se bloquea el talento para no pagarlo.

En las escuelas y en las empresas se penaliza el logro: se niega que existe, se roba el reconocimiento, se anula lo que se haya hecho, se acosa (bullyig) al que tiene talento y se desencadena la violencia justificada por la actitud de la directiva.


Por qué a este sistema no le interesa la calidad. Todo lo contrario, sacrifica la calidad para bajar costos y eleva los precios para maximizar ingresos.

Las personas mejor capacitadas exigen mejores salarios. Aquellos que no están capacitados siempre temen ser despedidos y se someten a sueldos muy reducidos porque no podrán responder con la calidad de su trabajo.

El empleador no tiene interés en contratar personas bien preparadas que cobren sueldos altos, sino personal sin experiencia que no pueda exigir.

El producto de mala calidad tendrá que ser reemplazado más rápidamente y el productor supone que venderá más obligando al consumidor a comprar más veces su producto. Entonces invierten en propaganda lo que le quitan a la calidad.