La respuesta a algunas preguntas puede brindarnos pistas que nos ayudarán a tomar una decisión ante esa difícil coyuntura que te causa tanta ansiedad:

¿Lo amo?, ¿Miramos juntos en la misma dirección, tenemos la misma meta?, ¿Siento profundo interés por él o solo es costumbre?, ¿Lo deseo?, ¿Tengo confianza total en mi pareja, y en la propia relación?, ¿Reflexiono y me comprometo para ver qué puedo aportar a la otra persona y a nuestra relación para mejorarla?, ¿Me siento bien junto a él?, ¿Me esfuerzo y solo recibo indiferencia, humillaciones y hasta golpes?

Reflexiona en los siguientes consejos para fortalecer la pareja, decide cual o cuales puedes aplicar en caso de que pienses que hay solución a esos problemas que tanto te afligen:

Aceptar que nuestra vida es enteramente responsabilidad nuestra. No esperemos que la pareja nos haga felices. Nuestra felicidad depende, sobre todo, de nosotras mismas. No nos engañemos.

Saber que no tenemos que resolver la vida de la otra persona, buscándole soluciones, dándole consejos y marcándole las pautas de cómo debe vivir su vida. Cada uno es independiente y responsable de sus actos, emociones y sentimientos.

Aprender a escuchar. 

Aprender a dialogar. 

Aprender a consensuar. Lo mío y lo tuyo han de ser tenidos en cuenta y debatidos para poder llegar a definir "lo nuestro".

Respetarse mutuamente en todos los sentidos. Nuna dejarse llevar por impulsos, las ofensas y mucho menos los golpes o agresiones físicas, sexuales o contra la dignidad tuya y la del otro.

Compartir tiempo juntos... fantasías e ilusiones, al igual que acompañarse en los momentos tristes, duros y penosos.

Aprender a utilizar los conflictos y las crisis para aprender más de nosotros mismos, y en la medida de lo posible, sirvan como trampolín de desarrollo. Hablemos cuanto sea necesario, para que el problema no quede enquistado. No hay mayor desastre que el silencio.

No olvidar los detalles. ¡¡Dar y recibir!! El sexo, las caricias y el "te quiero" han de decirse, hay que explicitarlos. No valen los sobreentendidos.
 
 

Por el contrario, si piensas que ya no hay remedio y decides terminar una mala relación por bien de ambos, pero sobre todo por el tuyo, piensa que:


Se rompe la pareja, no toda nuestra vida  personal.

Es un momento para afrontar cambios y riesgos que nos alteran. Resulta recomendable pedir ayuda a personas competentes (amigas o profesionales), que de forma incondicional nos escuchen y acompañen en este trayecto.

Es una etapa de la vida que pasará, a la que seguirá otra u otras. No hay que aferrarse al pasado: eso significaría parar nuestra vida...¡¡y queda mucho por delante!!

Como toda pérdida, tendrá sus fases: lágrimas, desconsuelo, incredulidad, furia y rabia, necesidad de buscar culpables. Es normal que nos pase algo de esto, y así debemos asumirlo.

No todo es negativo. Podemos reflexionar sobre lo perdido (sin obsesionarnos). Pero es mejor buscar lo positivo, lo que mejora en nuestra vida con la separación. Los cambios siempre son para mejorar, solo ten paciencia y esfuérzate por conseguir lo que deseas.

Hagamos un balance autocrítico: cómo fue la relación, en qué fallamos nosotras...Así aprenderemos y evitaremos cometer los mismos errores en el futuro.

Hay que guardar lo bueno para, apoyándonos en ello, seguir adelante sin ira y cerrar el capítulo. Pero sobre todo...¡¡para abrir un nuevo capítulo en tu vida!!