Un ambiente acogedor no es sólo una casa limpia, ordenada y adornada para recibir a la familia y a los amigos: lo primero que se necesita para crear un ambiente acogedor es que la persona se sienta respetada y apreciada. 
 
El respeto no implica formalidades rígidas: significa ver a la otra persona, percibirla como alguien distinto a mí, pero que igual que yo, tiene sentimientos, pensamientos y razonamientos valiosos aunque yo no esté de acuerdo con ellos. 
 
El respeto se manifiesta en el escuchar lo que el otro tiene que decir, no quiere decir que uno este acuerdo, es escuchar y después de haber oído su punto de vista, expresar el propio. No es una competencia, es una propuesta. Este tipo de respeto lo muestran las personas seguras de sí mismas, las personas fuertes emocionalmente, las personalidades maduras. 
 
Por el contrario las personalidades inseguras e inmaduras tratarán de manipular, de imponer sin escuchar, ignoran los sentimientos y las opiniones ajenas y esto no da un ambiente de cordialidad ni de acogida.
 
Es muy fácil que entre sus invitados y familiares haya personas manipuladoras, impositivas y difíciles de tratar. En estos casos es necesario poner una distancia emocional entre estas personas y usted, para lo cual son muy útiles las formas tradicionales de cortesía. No lo olvide lo cortés no quita lo valiente, implica serenidad, fortaleza y sabiduría.