Ejercer abuso en una relación no implica sólo agresiones físicas, también incluye maltrato emocional.
 
Actualmente, muchas jóvenes se han visto inmersas en relaciones que atentan contra su integridad física y emocional. Lo grave de esta situación es que no siempre es fácil detectar la violencia, por lo que es fundamental aprender a identificarla y saber como actuar en consecuencia.

El noviazgo es una etapa en la que se construye un vínculo por medio del trato y convivencia cotidiana. También es el preámbulo para ver si es posible una relación de mayor duración que les permita pensar en un proyecto de pareja a futuro.
 
Sin embargo, mientras se conocen mutuamente, no siempre están claros los límites que pueden poner en riesgo o afectar la privacidad de alguno de los integrantes. Quien sufre algún tipo de abuso se siente permanentemente incómoda o intimidada al lado de su pareja,  y en consecuencia puede sufrir el detrimento de su autoestima, es por eso que saber detectarla es muy importante. 

¿En qué consiste?
La violencia emocional se define como aquellas acciones encaminadas a controlar y dominar a la pareja. Ocurre cuando el diálogo y los acuerdos entre ambos se pierden, por lo que quien ejerce la violencia, busca continuamente imponer su voluntad.

Para la persona que sufre violencia emocional no le es fácil reconocer los síntomas y los efectos de este tipo de maltrato. No sólo lo sufren las mujeres, también los hombres padecen este tipo de maltrato. Una de las preguntas que se suele hacer la persona maltratada emocionalmente es ¿qué hice para que se enojara así? lo que demuestra que no sabe por qué pero se siente culpable. Este síntoma se presenta siempre. Si a ti te ha sucedido, detente a analizar lo que está pasando.

Otros signos pueden ser:
-Hacer chistes que descalifican a la pareja y/o a otras mujeres.
-Ausencias por algún tiempo, sin explicar los motivos.
-Llamar constantemente por teléfono.
-Revisar los mensajes de celular, correos electrónicos,
correspondencia, así como controlar las llamadas telefónicas de la pareja.
-Amenazar con terminar la relación.
-Evitar la negociación y manipular para imponer la voluntad personal.
-Hacer desplantes, reclamar en voz alta y públicamente.
-Hacer burla del aspecto y/o arreglo físico, así como de  los logros alcanzados. 
-Prohibir relaciones de amistad, por completo o parcialmente.   

Para muchas jóvenes que son victimas de este tipo de maltrato, puede resultar difícil admitir que su novio no era lo que esperaban y que sus expectativas a largo plazo se están viendo truncadas. Sin embargo, es importante que salir del círculo de violencia lo antes posible para así evitar heridas físicas o emocionales.
 
La violencia no es normal y es algo injustificable. Lo que vale en una relación es el respeto y la confianza mutua. El ser novios no es razón para que alguien actúe como si la otra persona fuera de su propiedad, pues ambos son seres individuales y autónomos.

Si en una pareja, alguno de ambos ejerce agresiones de cualquier tipo hay que poner un límite y pedir ayuda. El cuidado de la integridad tanto física como emocional comienza por sí mismo, por lo que no hay que permitir que se vean agredidas por falsas muestras de amor o afecto, que sólo son síntomas de control y violencia.

Si te cuesta reconocer lo que está pasando, pero no te sientes bien con la relación, te sientes siempre lleno o llena de ansiedad, de inseguridad... la relación no lleva buen camino.

Es muy importante que hables con alguna persona a la que le tengas confianza y pueda ayudarte a ver claro lo que está sucediendo en la relación. Pero una cosa muy importante es que sepas que no es tu cupla que te traten mal, no significa que merezcas el maltrato. Tú vales mucho, aprendelo bien, tú vales mucho. Acude a alguien que te pueda ayudar a ver claramente, durante la etapa de ansiedad que te produce el maltrato emocional es muy difícil que veas claro, cuando hayas superado ese momento de gran inseguridad podrás ver claro, pero cerca de la persona que te maltrata es muy difícil que lo logres.

Cuando te amenazan con dejarte lo más efectivo es que dejes ir a la persona que te amenaza, porque sólo así sabras si realmente te quiere. Si regresa siempre te quiso, si no regresa ni te quiere ni te va a querer nunca.
En una ocasión encontré estas reflexiones sobre la envidia y quisiera compartirlos con ustedes. Desconozco el nombre de su autor o autora, pero me parecen interesantes. 
 
La envidia es muy nociva para nuestras vidas, perjudica nuestras vidas el estar haciendo constantes comparaciones con otras personas. La envidia no es sana. Si la persona a la que se le envidia tiene éxito o le va muy bien en su vida personal deseamos todo cuanto ella tiene, pero no pensamos el esfuerzo, el sufrimiento, el dolor que hay detrás de dicho éxito. Si lo supiéramos, en muchas ocaciones daríamos gracias por nuestra propia situación.

La envidia entra por nuestra inseguridad ante lo que hacemos, necesitamos la aprobación de todos, estamos siempre queriendo hacer más cosas de las que podemos, y eso en un momento puede llegar a ser terriblemente agotador. Las personas que sufren este mal, quizás lo hacen sin querer o sin darse cuenta, pero debe ser algo muy terrible de vivir pues se sufre, se cae en la hipocresía, se dicen cosas desagradables, y finalmente nos vuelve en personas destructivas.

Siempre que conoces una persona envidiosa seguro que te hará sufrir, pero es allí donde debemos saber manejar este sentimiento tan destructivo…

Recuerda que la envidia es es el miedo a no ser aceptado por nuestro entorno, es “inseguridad total en nosotros mismos”. Hay que tratar de controlar tal resentimiento porque sólo traerá soledad a nuestras vidas.

La envidia sólo nos traerá problemas, es difícil reconocer que “soy muy envidiosa” pero piensa en tu yo interno si lo eres o no. Trata de controlar la envidia, es como lo más parecido a los celos.

Busca en tu interior Haz cosas buenas y veras que muchas personas te admiran más por tus lindas cosas que por tus feas actitudes. Sé feliz y aleja esos malos pensamientos, recuerda que siempre habrá mejores y peores personas que tú.
Investigadores de la Universidad Brigham Young y de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, Estados Unidos, revisaron 148 estudios distintos donde analizaron las conexiones entre la supervivencia y las relaciones. Sin tomar en cuenta la edad, el sexo, las condiciones de salud iniciales, la causa de muerte y el periodo de seguimiento en los estudios individuales, el nuevo análisis descubrió que aquellas personas con relaciones más sólidas aumentaron sus probabilidades de supervivencia.

El estudio señaló que este principio ha sido demostrado en bebés. A mediados del siglo XX, se observó que los niños en orfelinatos presentaban tasas de mortandad altas, en teoría, por la falta de contacto humano. Las tasas de mortandad en estos panoramas disminuyeron sustancialmente cuando los cambios en las prácticas y las políticas comenzaron a promover la interacción social.

Una teoría detrás de los resultados indica que las relaciones sociales pueden amortiguar los efectos negativos de algunos estresantes en la salud, como las enfermedades, transiciones y cambios en la vida. Las relaciones sociales también promueven los comportamientos saludables, en el sentido de que la gente puede alentar, de forma directa, los buenos hábitos de las demás personas, y de forma indirecta, promover modelos buenos.

“Además, ser parte de una red social da a los individuos papeles significativos que elevan la estima y dan un propósito a sus vidas”, escribieron los autores.

Como se vio en la investigación de Nicholas Christakis y James Fowler, los atributos positivos, como la felicidad, ocurren en torno a las redes sociales, así como los comportamientos negativos, como fumar y la obesidad. Pero también descubrieron que la gente que abandonaba a sus amigos que subían de peso también eran más susceptibles a subir de peso ellos mismos.

La frustración es un sentimiento que fluye cuando no consigues alcanzar el objetivo que te has propuesto y por el que has luchado. Se siente ansiedad, rabia, depresión, angustia, ira. Sentimientos y pensamientos autodestructivos para el sujeto.

La frustración puede llevar al individuo, tanto a actividades constructivas o bien a formas de comportamiento no constructivo, como la agresión, retraimiento y resignación. En muchas ocasiones un resultado no favorable, la frustración puede hacer que aumente la energía que impulsa a encontrar la solución del problema. Este impulso es el origen de muchos progresos tecnológicos, científicos y culturales en la historia.

Cuando sientas una gran frustración por no haber podido alcanzar un objetivo por el que has luchado y te has esforzado, detente un momento a reflexionar en las causas de esa frustración. Analiza el problema y analiza tus sentimientos ante dicho problema. ¿Encuentras nuevos caminos? Si no es así, tal vez este no sea el momento oportuno para conseguir tu objetivo. Pero después de haber hecho el análisis, algo has aprendido. Este aprendizaje, en ocasiones, puede ser más valioso para futuros éxitos que el haber conseguido lo que querías.