Para qué sirve la Asertividad

©Centro de Estudios Independientes a Distancia A.C.



 La relaciones humanas son muy complejas, constantemente encontramos personas que quieren imponer sus ideas, ya sea por la fuerza o por medio de manipulaciones. En este tipo de situaciones es muy importante ser asertivo(a), porque al hacerlo la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos. Puede llegar a ponerse de acuerdo, lo cual es muy bueno, es maduro, y es la mejor manera de relación.

El ser asertivo o asertiva no es garantía de que la otra persona reaccione con madurez. Siempre habrá personas con espíritu infantil, muy manipuladoras que lloren, chillen, griten o hagan un drama con tal de salirse con la suya y con las cuales es muy difícil llegar a ningún acuerdo. Existen otro tipo de personas que también tienen un espíritu infantil que utilizan la violencia verbal o física para imponer su voluntad porque carecen de recursos validos para convencer. Pero aún en esos casos la persona asertiva es la que tiene el control de la situación, es la que tiene claridad de ideas y conserva la objetividad en sus propuestas.

Una persona no siempre es asertiva, a veces reacciona de manera emocional o apática, también puede sentirse muy frustrada y en ocasiones perder el control. Es natural, depende de muchas circunstancias, entre otras el estado de salud, el nivel de estrés, el grado de frustración… en fin puede suceder y eso no descalifica a la persona. Lo que pasa es que en cuanto tengamos más control sobre nuestros impulsos y seamos capaces de ver claro, más efectivas pueden ser nuestras acciones, nuestras decisiones y nuestra manera de percibir las intenciones o motivaciones de la otra persona. De esta manera seremos menos susceptibles a la manipulación.

Cuando uno evita mostrar sus sentimientos o sus ideas por temor a ser rechazados, incomprendidos o ridiculizados, o cuando teme lastimar, ofender o desilusionar a la persona con la que habla, porque valora en poco sus propias opiniones o necesidades y da un valor superior a lo que los demás dicen, se pone uno mismo en una posición de desventaja que muchos aprovechan para “golpear” nuestra autoestima con palabras o actitudes.

Cuando uno quiere imponer sus ideas sobre las de los demás y habla o actúa agresivamente, despreciando los sentimientos o derechos de los demás, provoca inmediatamente que la otra parte se ponga por lo menos a la defensiva sino que conteste con la misma agresividad o mayor. Generalmente la gente no se somete, puede aparentarlo, pero siempre guarda un resentimiento, un deseo de desquitarse, una actitud de compensarse posteriormente de alguna manera. El agresor provoca resentimiento, provoca violencia dentro de las personas a las que agrede y esa violencia se manifestará tarde o temprano.

Existe otro tipo de agresividad o violencia pasiva, es cuando la otra persona ignora todo lo que uno dice o siente, lo niega o lo rechaza, pero de manera en que parezca que nos da la razón. Es lo que se llama “dar por su lado” aparentemente acepta lo que le dicen, pone algún pretexto, da largas o dice que sí, pero no hace ningún caso de lo dicho. No le importa y no quiere ni molestarse en expresar sus ideas para no entrar en ese momento en un conflicto, pero con la firme decisión de hacer todo lo contrario sin que la otra persona lo sepa.

La asertividad permite decir lo que uno piensa y actuar en consecuencia, haciendo lo que se considera más apropiado para uno mismo, defendiendo los propios derechos, intereses o necesidades sin agredir u ofender a nadie, ni permitir ser agredido u ofendido y evitando situaciones que causen ansiedad.

La asertividad es una actitud intermedia entre una actitud pasiva o inhibida y otra actitud agresiva frente a otras personas. Una persona asertiva suele ser tolerante, acepta los errores, propone soluciones factibles sin ira, se encuentra segura de sí misma y frena pacíficamente a las personas que les atacan verbalmente.

La asertividad impide en fin que seamos manipulados por los demás en cualquier aspecto y es un factor decisivo en la conservación y el aumento de nuestra autoestima además de valorar y respetar a los demás recíprocamente.

Si usted duda sobre su propia actitud recuerde que usted tiene derechos, pero que los demás también los tienen. Nos facilita tomar una conducta asertiva cuando reconocemos que tenemos los siguientes derechos:

1. Derecho a decir la verdad.

2. Derecho a ser tratado con dignidad y respeto.

3. En ocasiones, derecho a ser el primero.

4. Derecho a equivocarse y a hacerse responsable de sus propios errores.

5. Derecho a tener sus propios valores, opiniones y creencias.

6. Derecho a tener sus propias necesidades y que éstas sean tan importantes como las de los demás.

7. Derecho a experimentar y a expresar los propios sentimientos y emociones, haciéndose responsable de ellos.

8. Derecho a cambiar de opinión, idea o línea de acción.

9. Derecho a protestar cuando se es tratado de una manera injusta.

10. Derecho a cambiar lo que no nos es satisfactorio.

11. Derecho a detenerse y pensar antes de actuar.

12. Derecho a pedir lo que se quiere.

13. Derecho a ser independiente.

14. Derecho a superarse, aun superando a los demás.

15. Derecho a que se le reconozca un trabajo bien hecho.

16. Derecho a decidir qué hacer con el propio cuerpo, tiempo y propiedades.

17. Derecho a hacer menos de lo que humanamente se es capaz de hacer.

18. Derecho a ignorar los consejos de los demás.

19. Derecho a rechazar peticiones sin sentirse culpable o egoísta.

20. Derecho a estar solo aún cuando otras personas deseen nuestra compañía.

21. Derecho a no justificarse ante los demás.

22. Derecho a decidir si uno quiere o no responsabilizarse de los problemas de otros.

23. Derecho a no anticiparse a las necesidades y deseos de los demás.

24. Derecho a no estar pendiente de la buena voluntad de los demás.

25. Derecho a elegir entre responder o no hacerlo.

26. Derecho a sentir y expresar el dolor.

27. Derecho a hablar sobre un problema con la persona implicada y, en los casos límite en los que los derechos de cada uno no estén del todo claros, llegar a un compromiso viable.

28. Derecho a no comportarse siempre de forma asertiva o socialmente hábil.

29. Derecho a comportarse de forma asertiva o socialmente hábil.

30. Derecho a hacer cualquier cosa mientras no se violen los derechos de otra persona física o moral.

31. Derecho a tener derechos.

32. Derecho a renunciar o a hacer uso de estos derechos.

33. Derecho a decidir aún cuando su decisión sea no decidir.

34. Derecho a hablar.

35. Derecho a quedarse callado(a).

 

Como elevar nuestra autoestima

© Centro de Estudios Independientes a Distancia A. C.

Septiembre 2010


 

 

 En un mundo que nos golpea todos los días en nuestro ego, que constantemente nos bombardea con mensajes de “estás mal”, “lo que tú dices y haces no importa”, “tus sentimientos y razones no vienen al caso”… es muy importante desarrollar una fuerza personal, una autoestima objetiva, serena y bien fundada para, no solo sobrevivir, sino transitar por la vida disfrutando de nuestra persona, para estar a gusto con una misma.

• Para estar bien con una misma debemos conocer nuestras fortalezas y debilidades, nuestras virtudes y nuestros errores viendo a las primeras como ventajas y a los últimos oportunidades de mejora.

• Necesitamos aceptar nuestro físico y nuestra personalidad. Siempre habrá personas más bellas y más feas, más atractivas y menos atractivas, simpáticas y antipáticas… lo importante es que reconozcas y valores lo que tú tienes y eres porque simplemente nadie puede ser mejor tú misma que lo que tú eres.

• Sentirte atractiva te hace atractiva, sentirte a gusto contigo misma te hace más agradable a los demás. No me refiero a sentirte muy pagada de ti misma que te hace pretensiosa, sino a una actitud interior de yo estoy bien, tú también… no tenemos que coincidir, somos diferentes y eso enriquece la convivencia.

• Interesarte en algún aspecto social, cultural, deportivo, artístico… te da información que te permite sentirte segura cuando se trata ese tema en alguna conversación y te hace interesante para las personas que comparten la misma afición.

• El trabajo es uno de los aspectos más importantes para tener autoestima. Pasamos la mayor parte de nuestra vida trabajando, por eso es fundamental que cada uno se identifique con lo que hace, que lo desarrolle con profesionalidad, dedicación y amor. Hay que tener en cuenta que los triunfadores son los que se divierten trabajando. No sólo se trabaja fuera de casa, también el dedicar tiempo, creatividad, gusto, alegría y diversión a las actividades realizadas dentro del hogar producen bienestar, producen calidad de vida y es un aspecto tan vital que los demás tienden a darlo por obligado, tienden a notarlo cuando falta, tienden a exigirlo e ignorarlo al mismo tiempo. Por eso es importantísimo que una misma lo reconozca, lo sepa valorar y enseñe a las personas con quienes convive el valor de lo que se hace por vivir en un ambiente limpio, ordenado, agradable… lo importante que esté una comida rica en la mesa y lista para disfrutarse cuando los demás llegan a casa cansados.

• Tan valioso es el trabajo que se hace afuera y que produce dinero como el que se hace dentro de la casa y produce bienestar, alegría, sensación de acogida, de bienvenida… un hogar. Si falta el primero de alguna manera se sale adelante. Si falta lo segundo la vida se vuelve un infierno.

• No es eficaz estarse comparando con los demás: uno nunca sabe lo que la otra persona ha pasado para alcanzar el estado actual. Siempre suponemos que las cosas son más fáciles para los otros porque a nosotros no nos aprietan sus zapatos, sólo el que los tiene puestos sabe en dónde aprietan y cuánto duele tenerlos puestos todo el día. Es muy frustrante el querer valorarme en comparación con los demás porque las apariencias engañan y los demás tienden a presumir muchas veces lo que no tienen.

• Estar descalificando a los demás todo el tiempo nos hace inseguras pues tendremos mucho miedo de que los demás puedan ver nuestros errores o defectos. El aceptarse una misma da mucha paz interior y nos vuelve comprensivas frente a los fallos ajenos: ¡Nadie es perfecto!, ¡quien esté libre de pecado que tire la primera piedra!

• Hacer algo a favor de los más desprotegidos es una manera muy eficaz de sentirnos mejor con nosotras mismas y al mismo tiempo valorar lo que tenemos en la vida. Nos hace agradecidas por los bienes que tenemos y nos hace comprensivas en los esfuerzos ajenos.